El dato que preocupa: casi toda la riqueza minera de Salta sigue sin explorarse

El secretario de Minería, Gustavo Carrizo, anticipó un proyecto de ley para simplificar los procesos iniciales y atraer inversiones al sector.
19/03/2026Aire Argentino MineroAire Argentino Minero

La provincia de Salta busca dar un salto estratégico en el desarrollo minero. El secretario del área, Gustavo Carrizo, confirmó que se trabaja en un proyecto de ley que permitirá agilizar los procesos de exploración inicial mediante un sistema de declaración jurada.

El objetivo es claro: reducir tiempos burocráticos y facilitar el ingreso de inversiones en una etapa clave para el sector.

“Avanzar con una declaración jurada en los proyectos iniciales, en los proyectos de prospección, es fundamental”, sostuvo el funcionario durante su exposición en el Senado provincial.

Un dato clave: la Puna casi no fue explorada

Uno de los datos más relevantes que expuso Carrizo es que solo el 1% de la Puna salteña fue explorado, lo que deja en evidencia el enorme potencial aún sin desarrollar.

En ese sentido, la provincia se posiciona como un actor estratégico dentro del denominado “triángulo del litio”, junto a regiones de Argentina, Chile y Bolivia.

Gustavo Carrizo
Gustavo Carrizo

Más proyectos y crecimiento del sector

Según los datos oficiales, en los primeros 100 días de gestión se emitieron 31 declaraciones de impacto ambiental y se registró el ingreso de nuevos proyectos.

Actualmente, Salta cuenta con:

  • 6 proyectos mineros bajo el esquema RIGI

  • 35 proyectos vinculados al litio

  • 15 proyectos metalíferos

Este crecimiento refleja el interés de empresas por invertir en la provincia, en un contexto global donde la demanda de minerales críticos —como el litio y el cobre— continúa en aumento.

La apuesta: acelerar sin perder control

El nuevo enfoque busca encontrar un equilibrio entre agilidad administrativa y control ambiental. La simplificación de trámites en etapas tempranas apunta a destrabar inversiones sin resignar los estándares regulatorios.

En paralelo, el desafío sigue siendo estructural: infraestructura, financiamiento y previsibilidad, factores clave para que el potencial minero se transforme en producción real.