Aluminio, arsénico y cobre en peces muertos: el informe que vuelve a poner bajo la lupa a Veladero
Aire Argentino MineroUn informe técnico elaborado por cuatro investigadores independientes detectó altas concentraciones de aluminio, cobre, arsénico y cadmio en pejerreyes que aparecieron muertos en el dique Cuesta del Viento, en San Juan. El trabajo sostiene que la explicación científicamente más consistente para la mortandad es la exposición a metales, metaloides y cloro presentes en el sistema acuático. Sin embargo, hasta el momento no existe una resolución judicial ni un estudio público que atribuya directamente esos contaminantes a una fuga actual de la mina Veladero.
La aparición masiva de peces muertos en el dique Cuesta del Viento, registrada desde el 3 de noviembre de 2025, volvió a generar preocupación en San Juan tras la difusión de un nuevo informe científico que cuestiona la hipótesis oficial de falta de oxígeno.
El documento fue elaborado por los investigadores Rafael Lajmanovich, Ana Paula Cuzziol Boccioni, Guillermo Folguera y Paola Peltzer. A partir de análisis realizados por la Universidad Nacional de Cuyo, monitoreos de agua y sedimentos y antecedentes históricos de la cuenca, los especialistas concluyeron que la mortandad resulta compatible con una exposición prolongada a una mezcla de contaminantes.
La investigación volvió a poner el foco sobre la cuenca del río Jáchal y sobre la mina Veladero, operada por Barrick Gold y Shandong Gold. No obstante, la relación causal directa con la operación minera continúa en discusión y no fue establecida judicialmente.
Qué encontraron en los peces muertos
Los análisis sobre tejidos de los pejerreyes mostraron concentraciones elevadas de distintos elementos.
En un conjunto formado por restos de 13 peces se detectaron:
- 2.464 miligramos de aluminio por kilogramo en el hígado.
- 824 miligramos de aluminio por kilogramo en las branquias.
- 49 miligramos de cobre por kilogramo en el hígado.
- 14 miligramos de arsénico por kilogramo.
- Más de 5,7 miligramos de cadmio por kilogramo.
Los valores corresponden a tejido seco y fueron observados en órganos vinculados con funciones esenciales como la respiración, la regulación interna y la eliminación de sustancias tóxicas.
El análisis de la Universidad Nacional de Cuyo también mostró una diferencia importante entre los peces muertos y un ejemplar vivo utilizado como referencia: mientras los primeros registraron 2.464 miligramos de aluminio por kilogramo en el hígado, el pez de control presentó 119 miligramos.

El informe apunta a una exposición crónica
Los autores sostienen que los resultados son compatibles con un proceso de exposición prolongada y no solamente con un episodio puntual.
El estudio integró análisis de agua realizados en noviembre de 2025 y febrero de 2026, además de registros históricos comprendidos entre 2005 y 2026.
Según el documento, la permanencia de aluminio, arsénico, boro, cadmio, cobre y manganeso en distintos puntos de la cuenca sería consistente con un proceso de degradación ambiental sostenido en el tiempo.
Entre los datos analizados aparece un aumento de aluminio en el tramo inferior del río Jáchal, que habría pasado de 0,1 miligramos por litro en 2005 a 7,4 miligramos por litro en 2026.
El trabajo también identifica al río La Palca como un corredor de transferencia de elementos hacia el resto de la cuenca. Ese curso de agua se conecta con la zona donde se encuentra Veladero, uno de los motivos por los que la Asamblea Jáchal No Se Toca reclama profundizar la investigación.
El cloro, otro de los elementos bajo análisis
Además de metales y metaloides, los estudios detectaron cloro libre y cloro total.
De acuerdo con el informe difundido, algunos registros habrían superado ampliamente los criterios utilizados para la protección de la vida acuática. Los investigadores consideran que la presencia simultánea de aluminio, cloro y otros elementos pudo generar un estrés fisiológico severo en los peces.
La Asamblea relaciona este hallazgo con el antecedente del derrame ocurrido en Veladero en 2015, cuando se utilizó hipoclorito de sodio para neutralizar cianuro.
Sin embargo, la documentación disponible no demuestra que el cloro detectado en 2025 y 2026 provenga de un nuevo incidente en la mina. Esa vinculación continúa siendo una hipótesis planteada por la organización ambiental.
El nuevo estudio cuestiona la hipótesis de falta de oxígeno
Tras la mortandad de peces, la explicación oficial apuntó a un fenómeno asociado a una reducción del oxígeno disponible en el agua.
El nuevo análisis pone en duda esa interpretación.
Estudios realizados en noviembre de 2025 registraron niveles de oxígeno disuelto de entre 7,67 y 9,16 miligramos por litro, valores que los investigadores consideran superiores a los umbrales críticos para la supervivencia del pejerrey.
A partir de esos resultados, el informe sostiene que la mortandad no puede explicarse únicamente por hipoxia y propone evaluar el efecto combinado de metales, metaloides y cloro.

La causa judicial permanece archivada
La Unidad Fiscal Norte abrió una investigación tras la aparición de los peces muertos, pero el expediente fue desestimado en febrero de 2026.
El fiscal Sohar Aballay consideró que los elementos reunidos durante la instrucción no permitían acreditar la existencia de un delito.
El nuevo informe interpretativo fue terminado el 29 de junio de 2026, varios meses después del archivo judicial. Por ese motivo, sus conclusiones no fueron consideradas al momento de cerrar la causa.
Hasta el momento no se informó públicamente una reapertura del expediente ni una nueva presentación judicial que modifique esa situación.
Qué respondió el Gobierno de San Juan
El vicegobernador de San Juan, Fabián Martín, señaló que desconocía el nuevo documento y recordó que la investigación penal había sido desestimada.
Durante la investigación original, el Gobierno provincial sostuvo que los controles efectuados por el Centro de Investigación para la Prevención de la Contaminación Ambiental Minero-Industrial no habían detectado contaminación ni parámetros por encima de la línea de base utilizada por la provincia.
Tras la difusión del informe independiente, el Ministerio de Minería derivó las consultas a la Secretaría de Ambiente, que indicó que no tenía novedades para comunicar. Hasta ahora, los organismos provinciales no realizaron una evaluación técnica pública del nuevo documento.
La respuesta de Veladero
Desde Veladero señalaron que la compañía no fue parte del expediente judicial y que no recibió requerimientos formales de información.
La empresa manifestó que mantiene la posición expresada durante la investigación inicial y que acompañará los estudios adicionales que determinen las autoridades administrativas o judiciales.
La mina es operada por una sociedad integrada por Barrick Gold y Shandong Gold y produce oro y plata en la cordillera sanjuanina.
La Asamblea reclama nuevos controles
La organización Jáchal No Se Toca considera que los análisis aportan evidencia suficiente para volver a investigar la mortandad y revisar la calidad ambiental de la cuenca.
También reclama advertencias oficiales sobre la pesca y el consumo de los peces del dique, debido a que algunos análisis sobre tejido muscular mostraron valores de aluminio, cobre y arsénico por encima de los límites citados para productos pesqueros destinados al consumo humano.
El reclamo se extiende al programa municipal Agua Segura, creado después del derrame de 2015 para realizar monitoreos comunitarios del agua superficial y subterránea.
Una controversia científica y ambiental todavía abierta
El nuevo informe aporta evidencia relevante sobre la presencia de contaminantes y sobre su posible relación con la mortandad de peces.
Sin embargo, todavía permanecen preguntas centrales sin respuesta definitiva:
- cuál es la fuente exacta de los metales y del cloro;
- qué proporción responde a condiciones geológicas naturales;
- si existe un aporte asociado a actividades humanas;
- y si la operación de Veladero tiene una vinculación directa con los valores encontrados.
La existencia de concentraciones elevadas en peces, agua y sedimentos está respaldada por los análisis difundidos. La atribución directa a una fuga o derrame actual de Veladero, en cambio, sigue siendo una hipótesis que requiere una investigación independiente, trazabilidad hidroquímica y una evaluación oficial transparente.
El caso vuelve a poner en discusión la necesidad de contar con controles ambientales periódicos, información pública accesible y mecanismos capaces de generar confianza tanto en las comunidades como en la actividad minera.
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