
El cobre obliga a Chile y Argentina a mover fichas: el acuerdo que puede destrabar megaproyectos en la Cordillera
Aire Argentino MineroChile y Argentina retomarán las sesiones de la comisión que administra el Tratado de Integración y Complementación Minera, vigente desde el año 2000. La reunión buscará simplificar trámites y modernizar el esquema binacional ante el avance de grandes proyectos de cobre como Vicuña, Los Azules y Lunahuasi.
La integración minera entre Chile y Argentina volverá a ocupar un lugar central en la agenda bilateral. Autoridades de ambos países retomarán el próximo 7 de julio, en Buenos Aires, las sesiones de la Comisión Administradora del Tratado de Integración y Complementación Minera (TICM), un mecanismo estratégico para el desarrollo de proyectos ubicados en la extensa frontera cordillerana.
La convocatoria representa la reactivación de un espacio institucional que permaneció con escasa actividad durante los últimos años y ocurre en un momento decisivo para la minería del cobre en Argentina y Chile.
El crecimiento de grandes proyectos sobre la Cordillera de los Andes obliga a ambos países a revisar los procedimientos administrativos y avanzar hacia un esquema de mayor coordinación.
El cobre aceleró el acercamiento entre Chile y Argentina
El proceso de reactivación comenzó formalmente el 14 de abril, durante la Cesco Week 2026.
En ese encuentro, el biministro de Economía y Minería de Chile, Daniel Mas, mantuvo una reunión con el secretario de Minería de Argentina, Luis Lucero, para analizar las posibilidades de profundizar la cooperación bilateral.
Chile confirmó además la designación de Rodrigo Urquiza, encargado de Asuntos Internacionales de Cochilco, como secretario ejecutivo del tratado por ese país.
“Existen grandes oportunidades de cooperación e integración con Argentina, especialmente en el ámbito minero, y donde nosotros podemos colaborar en temas de conocimiento, logísticos, entre otros”, afirmó Mas, según declaraciones difundidas por Diario Financiero.
El acercamiento continuó el 6 de mayo durante la Expo San Juan Minera 2026. Allí, el subsecretario de Minería de Chile, Álvaro González, y Luis Lucero confirmaron la convocatoria para reactivar formalmente la comisión administradora.
“Observamos la oportunidad de avanzar en importantes desafíos de cooperación e integración en el ámbito minero”, sostuvo González.

Un tratado minero vigente desde el año 2000
El Tratado de Integración y Complementación Minera entre Argentina y Chile fue firmado el 29 de diciembre de 1997 en San Juan y Antofagasta.
El acuerdo está compuesto por 23 artículos y dos anexos, además de un Protocolo Complementario firmado en 1999.
Su objetivo es establecer mecanismos de coordinación en cuestiones regulatorias, tributarias, laborales, aduaneras y de infraestructura para facilitar el desarrollo de proyectos mineros ubicados en zonas fronterizas.
El tratado entró en vigencia en el año 2000 y fue considerado en su momento un instrumento innovador para la minería internacional.
Sin embargo, más de dos décadas después, la aparición de nuevos distritos minerales y la escala de los actuales proyectos de cobre modificaron profundamente el escenario para el que fue diseñado.
Los Protocolos Adicionales Específicos, bajo análisis
La aplicación práctica del tratado se realiza mediante los denominados Protocolos Adicionales Específicos (PAE).
Estos instrumentos establecen las condiciones particulares para cada proyecto minero ubicado en la frontera entre Argentina y Chile.
El problema, según especialistas del sector, es que la nueva generación de desarrollos cupríferos podría requerir mecanismos administrativos más ágiles.
El desafío actual ya no pasa exclusivamente por contar con un marco legal binacional, sino por simplificar su implementación y reducir los tiempos de los trámites administrativos.
Vicuña, Los Azules y Lunahuasi empujan una nueva etapa
Entre los proyectos que impulsan la revisión del esquema aparecen Vicuña, Los Azules y Lunahuasi, desarrollos vinculados al cobre que forman parte de la creciente cartera minera de la región cordillerana.
El avance de estos emprendimientos incrementó la necesidad de coordinar infraestructura, logística, controles fronterizos y procedimientos regulatorios entre Argentina y Chile.
El cobre se convirtió además en uno de los minerales estratégicos para la transición energética mundial.
La electrificación, el crecimiento de las energías renovables, las redes eléctricas y los vehículos eléctricos anticipan una mayor demanda global del metal durante las próximas décadas.
En este escenario, la Cordillera de los Andes concentra algunos de los recursos cupríferos más relevantes del planeta.
Una ventanilla binacional para acelerar los proyectos mineros
La reunión prevista para el 7 de julio en Buenos Aires buscará avanzar sobre medidas concretas para modernizar la aplicación del tratado minero.
Entre los principales puntos que analizará la Comisión Administradora aparece la posible creación de una ventanilla binacional para centralizar los trámites vinculados a proyectos fronterizos.
También se discutiría la implementación de plazos administrativos definidos.
Otro de los cambios bajo análisis es la posibilidad de diseñar protocolos para distritos mineros completos, en lugar de elaborar instrumentos individuales para cada proyecto.
Esta modificación podría resultar especialmente relevante ante el surgimiento de zonas con múltiples descubrimientos y desarrollos mineros vinculados geológicamente.
Argentina y Chile buscan acelerar la era del cobre
La reactivación del Tratado de Integración y Complementación Minera ocurre en un contexto de fuerte competencia internacional por atraer inversiones destinadas a minerales críticos.
Chile cuenta con una extensa experiencia productiva, infraestructura y conocimiento técnico en la minería del cobre. Argentina, por su parte, posee una cartera creciente de proyectos cupríferos que todavía deben avanzar hacia las etapas de construcción y producción.
Una mayor integración entre ambos países podría facilitar corredores logísticos, intercambio de conocimientos y esquemas de infraestructura compartida.
El resultado de la reunión en Buenos Aires podría, por lo tanto, definir el ritmo de una nueva generación de inversiones mineras en la Cordillera de los Andes.
Con el cobre como protagonista, Chile y Argentina vuelven a mirar hacia un tratado creado hace más de 25 años. El desafío ahora será adaptarlo a una minería de mayor escala, con proyectos que requieren miles de millones de dólares y una coordinación binacional mucho más rápida.
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